Fue una noche romántica y mágica. Fui a correr por los prados, me recordaban
viejos tiempos. Echaba mucho de menos a mi madre, mis hermanos, y mi padre.
¿Dónde estarían en esos momentos? ¿Estarían bien? Estaba repleta de preguntas
sin ninguna respuesta. Mi vida era todo incógnito. Nunca tendría una vida
normal. Pero de una cierta manera me sentía a gusto ahí. No quería siguiendo
pensar en mi pasado. Quería vivir el presente.
- Elisabet – se sentó junto a mi.
Me quedé unos segundos pensando.
- Quiero cambiarme de nombre.
Y así lo hice. Ahora os preguntareis que nombre me puse.
- ¡Marta! Hora de la cena.
Y así pasaron los años. Pasaron… 4 años más. Y en mi
interior seguía aún esperando el momento oportuno para recuperar a mi familia.
Esos 4 años fueron fantásticos. Era realmente feliz. Lo
tenía todo, un novio fantástico, un techo dónde vivir, comida. Pero me faltaba
algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario