Abrí los ojos. Oí gritos. Cada vez eran más fuertes y más
cercanos. Me levanté y miré al fondo del paisaje verde que tenía ante mis ojos.
No se oían los pájaros cantar.
Un montón de gente se estaba precipitando a mí. No tenia ni
idea de lo que estaba pasando. Por entonces tenia solo seis años.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Eli!!!!!!!!!!!!!!!!!! - gritó mi madre con todas sus fuerzas. ¡¡¡Corre!!!
Mi padre estaba trabajando en el campo, sabia que no podía dejarlo
tirado allí.
- ¡¡PAPÁ!!
Era imposible. Estaba demasiado lejos, no me podía oír. Era
pequeña por entonces, pero sabía que sólo tenía dos opciones. O abandonaba a papá
y me salvaba yo, o iba a por papá y nos cogían a los dos. Tenía que elegir,
entre perder a una persona importante para mí o no volver a ver más a mi
familia.
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