Me levanté y tenía bastante dolor de cabeza.
- Buenos días, cariño.
Me giré, pero no había nadie.
- Que extraño… -
pensé. Debe estar en el campo.
Me puse mi abrigo y abrí la puerta. Miré, no, no había nadie
al campo. Entonces, pasó lo inesperado. Encima del escritorio vi una nota.
“No estaré contigo aproximadamente durante unos días. No
salgas de la cabaña pase lo que pase. Estarás a salvo aquí. Volveré. LO JURO.
Con amor, Dani.”
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