sábado, 28 de julio de 2012

MI HISTORIA, CUÁNDO YO TENÍA DOCE AÑOS: PRIMERA PARTE


Una noche estaba haciendo una práctica en el laboratorio. Estaba todo desordenado, estaban las mochilas sobre la mesa, había líquidos caídos por el suelo… A mi derecha, vi un vaso que estaba abierto. Primero, apoyé la nariz sobre la apertura del recipiente para olerlo y como no conseguía saber que tipo de líquido era, lo probé con una cucharita tan pequeña como el dedo pequeño del pie. Cuando acabé de ordenarlo todo, sentí una sensación indescriptible en la boca, en los dientes… Notaba que mi mandíbula se hacía más grande a medida del tiempo y que los dientes me hacían muchísimo daño. Pensé: “Esto debe ser del crecimiento, como me dijo el dentista”.
Fui a casa, durante todo el camino con aquella sensación en la boca. Era la hora de cenar, aunque no tenía hambre, cosa extraña, porque siempre que llego a casa, la barriga se me queja, y ¡tengo mucha hambre!
En fin, me fui a dormir. Pasaron horas y horas… pero no me podía dormir, era realmente estresante. Fui a ver que había de comer: un bistec crudo (que todavía le caía la sangre), yogur, leche, flanes, lechuga, zumo de frutas (mis preferidos) y pizzas. No sé por qué pero no me venía de gusto un zumo, y preferí el bistec. Pero no comí un bistec hecho, me lo comí ¡crudo! Mmm… ¡Que bueno que estaba!
Buf! Ahora me sentía ¡muy atipada! Decidí ir a dar una vuelta por el parque a relajarme. Con mis padres, nada de esto hubiera pasado, pero el problema es que yo no tengo padres. Vivo con mi hermano Jan. Él siempre está trabajando, nunca tiene suficiente tiempo para mí. Mi padre tuvo un accidente de tráfico cuando yo sólo tenía dos años, ni siquiera me acuerdo. Mi madre no aguanto la muerte de mi padre y se fue con él. ¡Perdón! Aún ni me presentado, me llamo Abigaíl.


PD: Si hay algo que no hagáis entendido, decírmelo.

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