Dejé mi diario en el cajón de mi dormitorio. Salí corriendo
de casa, pues, me había entretenido escribiendo y se me hacía tarde. Llegué a
mi guarida secreta. Perdón, aún no me he presentado, mi nombre es Claudia,
tengo doce años y soy una espía secreta.
Cómo os decía, llegué a la guarida. En la mesa encontré un
mensaje que ponía:
- Espía número 101, el mundo está en peligro. Francis el
diabólico, ha subido de precio todos los objetos, medicinas, y cosas
indispensables para los humanos. Así, nadie podrá sobrevivir. Tienes todo lo
necesario de transporte y defensa en el cuarto. Es tu deber salvar el mundo.
Suerte.
No sabía exactamente que ocurría, pero lo único que sabía es
que me necesitaban.
Continuará…
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