- Em… creo que tendría que ir a buscar a mi padre. – dije disimulando.
- ¿Tu padre?
- Sí. Mi padre. El señor James.
- ¿Tu padre es el sargento James?
- ¿Quién?
- Si, ya sabes, rubio, ojos verdes…
- Ya sé como es MI padre. Dime dónde puedo encontrarle.
- Me temo que no podrás encontrarle…
- ¿Porqué? ¡¿Qué han hecho con él?!
- Haber, tu padre ahora es un sargento, su trabajo es la
guerra. ¿Entiendes? Si vas ahí te cogerían otra vez.
- Pero… He pasado seis años hatada en ese mierda tronco, sé
que soy mucho más que eso.
- No. Ahora no puedes ir. Tendrás que esperarte hasta el
momento oportuno.
- ¿Y cuándo será ese momento?
- No lo sé… Puede que de aquí a una semana, unos días, unos
años… Hasta entonces te quedarás conmigo en la casa de madera de ahí, ¿ves?
- ¡Pero no puedo dejar a mi padre ahí, el me necesita!
- Te he dicho que hasta que no estés preparada no te vas de
aquí. – dijo con un tono ya mucho más serio.
- De acuerdo.
Dormimos en la cabaña. Él en una cama y yo en la otra. No
podía dormirme en mi cama. Era muy pequeña y muy incómoda.
- Dani. Dani. Tssssst.
- ¿Qué…?
- No puedo dormirme. ¿Puedo dormir en tu cama? Es mucho más
grande.
- Emm… De acuerdo.
Entré en la cama y me acomodé. Ahí dentro se estaba
calentito. Me sentí confortable.
- Felicidades.
- ¿Qué?
- Hoy has cumplido 15 años.
- ¿En serio? Vaya, gracias Dani.
Nos miramos fijamente. Noté el calor de su cuerpo al mío.
Empezó a besarme por el cuello.
- Dani… Para.
- Este será tu regalo de cumpleaños, Elisabet.
Nos empezamos a besar, y después...
¿Quién sabe que pasó después…? ♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario