viernes, 16 de noviembre de 2012


¿Sabes lo que duele tenerte bajo un cristal, y ni siquiera poder abrazarte? Ahí tan bien que estabas con tu traje, tu corbata, tu preciosa sonrisa de siempre, sin sufrir. Ya no poderte abrazar y decirte: "Te quiero abuelo". Simplemente tenerte en mi mente para siempre más, porque que sepas que aunque no estés aquí justo, siempre estarás en mi corazón, porque siempre ocuparás ese lugar. Que serás mi ángel de la guarda, mi inspiración, seguiré tus pasos, todo, te devolveré hasta la última gota de amor que me diste cada día. Y que, ¿que decir? Que fuiste el mejor abuelo que jamás podré tener y lo serás para siempre. Que estuviste allí desde que nací. Y lo estarás hasta que yo. Podras seguir diciendo: "Mirar que grande y qué guapa está mi nieta". Que allí estarás bien, lo sé, que  estarás tranquilo. Y que me gustaría regresar a las tardes del colegio, en las que me venias a buscar, hablábamos sobre todo, sobre mis problemas, todo lo que me ocurria cada dia. Esos martes y jueves en tu casa, en los que tú me enseñabas todas las notas de música, me contabas que tu amaste la música, que fuiste un músico, un buenísimo músico, que tenías una   banda y tocabas un instrumento muy especial, no uno cualquiero no, porque por una persona única merecia un instrumento único, el bombardino. Tu eras el único que me aguantaba cuando me estaba toda una tarde tocando la flauta cómo una plasta. La vida la podemos comprender a veces, tenemos que vivirla. Que sepas que te echaré MUCHÍSIMO de menos, cada minuto, cada segundo del día, que pensaré en todos los buenos momentos que pasamos.
Te querré siempre, mi fuerte ángel de la guarda
Descansa en paz mi príncipe

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